Zombies por categoría
Virus, parásito, toxina, vudú e hipnosis
El monstruo inmortal
La mitología en torno al zombi tiene una larga tradición, desde culturas milenarias de distintas zonas geográficas, hasta su aparición en el cine, la literatura, los cómics y los videojuegos. Conforme surgen nuevas propuestas sobre el género, también se presentan cuestionamientos sobre las fronteras que rigen cada universo. Por ejemplo, no es lo mismo un cadáver reanimado que una criatura que biológicamente no ha muerto, sino que un parásito controla su sistema nervioso, o bien, aquel ser humano manipulado por magia negra, un virus o un hongo que lo priva de su libre albedrío.
Por tanto, te invitamos a acompañarnos en este breve viaje para revisar distintos tipos de zombi y acercarnos también a lo que dice la ciencia al respecto. Las obras mencionadas aquí son sólo algunas de las más conocidas, como mero ejemplo para clasificar los principales tipos de zombis. Por supuesto, el universo de este bello monstruo está lejos de verse agotado; por el contrario, sigue creciendo para cuestionar la barrera entre la vida y la muerte, la libertad y el libre albedrío.
Definición
Para comenzar, partamos de la característica que une a los distintos tipos de zombi: se trata de organismos humanos, animales o incluso vegetales, que han perdido su autonomía, su capacidad de actuar de manera natural, y se conducen bajo el imperio de un agente externo, ya sea una sustancia, un parásito u otra persona.
De acuerdo con Alberto Lombo en su artículo “El zombi desde el punto de vista de la evolución y la prehistoria” (2023), la primera vez que aparece la palabra zombi en el cine es en 1932, en la película La legión de los hombres sin alma (White Zombie, Dir. Victor Halperin), donde el cochero define al zombi como un muerto viviente, un cadáver sacado de la tumba para trabajar en las fábricas o en los campos.
En el mismo artículo, comenta Lombo: “En sentido estricto, el zombi no es un muerto viviente, sino un pobre hombre intoxicado con una potente droga, aunque los haitianos tienen otra visión de los hechos. Ellos creen que es un resucitado. Y la verdad es que tienen buenas razones para creerlo, pues en ocasiones el intoxicado está en tal alto grado de letargo que puede pasar por muerto. Incluso algunas sectas vudú han llegado a desenterrar intoxicados para luego controlarlos mediante drogas (Davis, 1988). Por lo tanto, el término zombi en antropología es distinto al del cine y no hay que confundirlos”.

Vudú haitiano
El término zombi proviene del criollo haitiano “zonbi”, que se refiere a un ente que puede volver a la vida. No obstante, de acuerdo con Hans-W. Ackermann y Jeanine Gauthier en su artículo “The Ways and Nature of the Zombi” (1991), esta palabra tiene relación etimológica con otras palabras de lenguas africanas como fúmbi, mvumbi, ndzumbi, nsumbi, nzambi o zan bii, con traducciones como espíritu, cadáver, retornado, demonio, cuerpo sin alma y espíritu de una persona muerta. Como podemos ver, el origen del término y el concepto son muy antiguos, y tienen una estrecha relación con culturas africanas. No obstante, el zombi haitiano ha sido el más reconocido como originario del zombi moderno, y deviene tanto de la práctica del vudú como de una relación con la esclavitud. La leyenda más difundida es que se trata de un cadáver revivido con el objetivo de que realice trabajos forzados, particularmente en las plantaciones de caña de azúcar de la región. Más allá de la creación de un monstruo grotesco para poblar el imaginario y avivar el entretenimiento, el zombi haitiano tuvo una profunda función social, que fue, en parte, denunciar las indignantes condiciones de trabajo a las que eran sometidos los esclavos, incluso de noche, a tal grado de imaginar que había personas hechiceras que reanimaban cadáveres para realizar esta labor, pues era imposible que un ser humano soportara semejantes jornadas.
Entre 1915 y 1934, se llevó a cabo una ocupación estadounidense en Haití. El escritor y explorador estadounidense William Seabrook viajó también a la isla, donde encontró una fascinación por el vudú e introdujo el término zombi al inglés, particularmente en su libro The Magic Island (1929). Ahí detalla que un zombi es: «un cadáver humano sin alma, todavía muerto, pero sacado de la tumba y dotado por brujería de una apariencia mecánica de vida: es un cuerpo muerto al que se le hace caminar, actuar y moverse como si estuviera vivo». Lo curioso es que The Magic Island no es una novela; se trata de un libro de no ficción que narra las experiencias del propio Seabrook con el vudú haitiano. Esta obra ha sido responsable en buena medida de la difusión del concepto actual del zombi y su relación con el vudú y la brujería.

The Magic Island (1929) sentó el precedente para la película White Zombi (1932) anteriormente mencionada, y el mito perduró hasta 1943 con la película estadounidense I Walked With a Zombie (dir. Jacques Tourneur) que justamente siguió con la idea del cadáver reanimado con vudú.
Infectados
Zombis lentos
Para continuar con la clasificación de los distintos tipos de zombi, debemos mencionar La noche de los muertos vivientes, que vio la luz en 1968, dirigida por el padre del zombi moderno, el gran George A. Romero. El salto cuántico en esta evolución de la criatura fue una característica que encajó perfectamente con la época moderna: la frialdad de la ciencia y el hecho de actuar en masa, sin pensar. El nuevo universo planteado por George A. Romero propuso cadáveres reanimados ya no con vudú sino con radiación. En la película se menciona, a través de una emisión de emergencia por radio, que la sonda espacial Venus regresó a la Tierra con altos niveles de una radiación desconocida, que sería la causa por la que los cadáveres de los panteones revivieran para atacar a la población. Estas criaturas, además, pueden contagiar su condición a través de una mordida, premisa que sigue presente en los zombis de la actualidad. Romero también propuso otras dos cualidades aún vigentes, a más de cincuenta años de su creación: para detenerlos es necesario dispararles en la cabeza, y el hecho de que estas criaturas buscan alimentarse de carne humana.

Aunque la causa inicial no es un virus en esta película, el rasgo que nos hace deducir que las criaturas de este filme sí están infectadas por un patógeno transmisible es que uno de los personajes, la joven Karen, fue mordida en el brazo por uno de los zombis y, derivado de dicha mordida, Karen comienza un proceso de transformación. A raíz de este contagio, pierde su libre albedrío y se convierte en una criatura violenta que busca alimentarse de carne humana. Una vez convertida en zombi, devora a su propio padre y asesina a su madre.
Resident Evil
En esta emblemática serie de videojuegos, cómics y películas, la mayoría de los zombis que encontramos son lentos. Además, el origen de las criaturas en este universo, como es bien sabido, es un arma biológica desarrollada por la corporación Umbrella, el Virus-T. No se trata de un agente biológico “natural”, sino uno desarrollado en un laboratorio. Este agente produce mutaciones en el ADN del organismo portador.

The Walking Dead
Basada en las historietas de Robert Kirkman, esta serie de televisión retoma la idea de que un virus del espacio (algo similar a lo ocurrido en La noche de los muertos vivientes) ha llegado a la Tierra. En este universo, además de que un zombi pueda contagiar a una persona con un rasguño o una mordida, hay un hecho todavía más abrumador: el patógeno se encuentra presente en todas las personas y, en cuanto el organismo muere, el patógeno se activa y lo reanima zombificado.
Tanto en La noche de los muertos vivientes como en The Walking Dead, las criaturas son lentas —lo más verosímil al tratarse de cadáveres en descomposición reanimados—. Pero daremos paso a la subcategoría de zombis infectados que tienen la capacidad de correr.

Zombis rápidos
Black Summer
Así como en The Walking Dead, en Black Summer (2019) el patógeno se activa en el instante mismo de la muerte del individuo, sin necesidad de un contagio, aunque también es posible contraer el virus con un rasguño o una mordida, así que el riesgo es doble. La diferencia está en que los zombis de Black Summer son super rápidos. La serie únicamente tuvo dos temporadas, pero su dirección y producción frenética e impecable la posicionó pronto como una de las favoritas de los amantes del género.

28 Days Later
Finalmente, en cuanto a zombis por infección, también tenemos los del universo de 28 Days Later (Danny Boyle, 2003). En este caso, no se trata de cadáveres revividos, sino de una variante del virus de la rabia con el que científicos experimentaban en monos. En un intento por rescatarlos, un grupo de personas libera a uno de los monos y propaga el virus. En esta saga, la variante es que los zombis no buscan comer humanos sino atacar, literalmente, por pura rabia.

parásitos
The Last Of Us
El tipo de infectados por hongos ha sido difundido recientemente por el videojuego The Last Of Us, desarrollado por Naughty Dog (2013), así como la respectiva serie de HBO (2023). En este universo, una cepa del hongo Cordyceps es la responsable de la “zombificación”. En la primera etapa de infección, estas criaturas son muy rápidas y agresivas; no obstante, conforme el hongo parásito se desarrolla, el individuo se vuelve más grande y lento, pero también más resistente, y además puede lanzar esporas tóxicas.

El argumento de The Last Of Us está basado en evidencia científica, pues el hongo Cordyceps existe realmente. Se trata de un parásito de artrópodos y también de otros hongos. Tiene la capacidad de modificar el comportamiento del organismo hospedador; por ejemplo, puede hacer que un insecto suba a la parte alta de una planta antes de morir para luego liberar esporas desde su cadáver.

hipnotizados
Get Out
Este tipo de zombi no come carne humana ni camina por ahí con heridas expuestas. En esta propuesta original de Jordan Peele (2017), los zombis son hipnotizados por la secta Order of the Coagula. Sepultan la esencia de la persona en el fondo de la conciencia, mientras que el cuerpo sigue interactuando bajo una apariencia que respeta las convenciones sociales y obedece ciegamente lo que le ordenan sus verdugos. Esta película es una nueva crítica a la esclavitud negra en Estados Unidos, con la variante añadida de una pseudoadmiración por parte de la secta caucásica hacia la raza negra, argumentando que ésta tiene más resistencia, fuerza, capacidad física, etcétera. La secta les lava el cerebro y utiliza su cuerpo para vivir más tiempo.

toxina
The Happening
El visionario Shyamalan (2008) nos presenta en esta película el ataque de una neurotoxina producida por las plantas, que provoca cambios en el comportamiento humano, induciendo al suicidio. La persona zombificada no muere ni presenta una transformación física, pero se ve bloqueada su autonomía y, al ser infectadas, lo primero que buscan es cometer suicidio.

Zombis reales. ¿Qué dice la ciencia?
Los zombis existen en la naturaleza. Así como sirvió de inspiración el hongo Cordyceps para los zombis de The Last Of Us, existe la variante Ophiocordyceps unilateralis, que afecta a una tribu de hormigas conocidas como Camponotini (puedes leer la nota aquí). Este hongo parásito rodea las fibras musculares del cuerpo de la hormiga para emplearla como una especie de exoesqueleto. El cerebro de la hormiga queda intacto, pero el hongo puede controlar sus movimientos, por lo que queda a su completa disposición, lo cual es un tanto más perturbador, pues es como si un zombi en el fondo estuviera consciente de todo lo que hace, mientras es controlado por el parásito. Así como lo vimos en la serie, cuando el organismo muere, el hongo sale del cuerpo para buscar otro organismo.

Toxoplasma gondii
Este parásito suele encontrarse en ratones. Si un gato come ejemplares infectados, adquiere el parásito y posteriormente lo desecha a través de las heces. Luego, el parásito puede infectar, a través del aire o el consumo directo, a casi cualquier animal de sangre caliente, incluyendo, por supuesto, humanos. Un estudio realizado por la Universidad de Chicago, publicado en la Journal of Clinical Psychiatry en marzo de 2016 (puedes leer la nota aquí), sugiere que este parásito es capaz de cambiar la química del cerebro, incrementar el riesgo de un comportamiento agresivo y generar episodios recurrentes de ira extrema e impulsiva. Nada muy alejado de 28 Days Later.

Gusano crin de caballo
Este parásito pertenece al grupo de los Nematomorfos. Son gusanos finos y largos que viven y se reproducen en el agua. Infectan a insectos y crustáceos, en cuyos cuerpos eclosionan sus huevecillos y, posteriormente, las larvas se alimentan de los fluidos. Cuando el gusano se ha desarrollado, modifica el comportamiento del organismo infectado (por ejemplo, grillos o mantis) y lo inducen al suicidio, particularmente en cuerpos de agua, donde emerge del organismo y puede nadar para reproducirse (puedes leer una nota aquí).

Avispa esmeralda
Si de tortura hablamos, la avispa esmeralda está en los primeros lugares. La especie Ampulex compressa utiliza a la cucaracha Periplaneta Americana para su reproducción. Clava su aguijón entre la cabeza y el tórax para paralizar a la cucaracha. Posteriormente, clava una segunda vez su aguijón, ahora directamente en el cerebro de la cucaracha, para eliminar sus reflejos y su autonomía, pero permitiéndole aún caminar. Así, la dirige hasta su nido en la tierra, donde colocará un huevo en su cuerpo y sellará el nido. La cucaracha queda viva en el interior, donde surgirá una larva del huevo y comenzará a devorar poco a poco a la víctima hasta desarrollarse por completo.

Droga zombi
Finalmente, en cuanto a zombis reales no podemos dejar de mencionar los efectos de la “droga zombi”, el fentanilo. Esta sustancia sintética es 50 veces más fuerte que la heroína y 100 veces más fuerte que la morfina. Produce tal estado de sedación que, si se excede la dosis, la persona entra en un profundo letargo, como uno de los personajes de las series antes descritas.

¿Cuál es la diferencia entre un zombi y un canibal o un vampiro?
Si un zombi come carne humana o se trata de un muerto reanimado, ¿cuál es entonces la diferencia con un caníbal o un vampiro? La respuesta se encuentra en toque divino: el libre albedrío, el razonamiento. Otras criaturas están investidas de todo un andamiaje moral o ideológico a través del cual eligen a sus víctimas, realizan sus propios rituales y actúan con autonomía. Los zombis no actúan por voluntad. Y este es justamente el rasgo que más nos hace temer: no hay humanidad en sus acciones; por tanto, tampoco hay misericordia, arrepentimiento ni compasión.

Metáfora del zombi moderno
Antes de terminar, hablemos del simbolismo del zombi como monstruo moderno. En primer lugar, el zombi infectado aviva el miedo real y tangible a una pandemia como la que ya nos ha tocado vivir, por Covid-19. Un miedo latente a un virus de laboratorio o virus prehistóricos descongelados y resistentes a cualquier antígeno actual. El zombi moderno también es una buena analogía del consumismo capitalista: un ser que no razona y sólo devora, con absoluta violencia. En nuestra era digital, hiperconectada e hiperveloz, la analogía funciona también con las redes sociales, donde el contenido, los anuncios, las noticias y los memes se “viralizan”, es decir, se propagan con velocidad instantánea, así como el monstruo.
Los zombis generalmente no se guían por la vista, sino por el oído, atraídos por ruidos fuertes (como las grandes campañas de marketing, que deben ser muy evidentes, digeribles y hacer mucho ruido para atraer a las masas). El hecho de detenerlos con un disparo en la cabeza no puede ser más ilustrativo para esta analogía: si atacas el intelecto, el zombi muere, deja de devorar y, en el mejor de los casos, comienza a pensar.















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